El 44% de las personas con discapacidad gana autonomía gracias a la inteligencia artificial, aunque persisten preocupaciones sobre privacidad y dependencia tecnológica
Así lo recoge el último informe 'La inteligencia artificial desde la perspectiva de las personas con discapacidad' presentado por Valentín Bote, director de Randstad Research, en el Hub de la Fundación Randstad.
El 44% de las personas con discapacidad afirma haber mejorado su autonomía en tareas específicas gracias a la inteligencia artificial, mientras que el 78% muestra preocupación por la privacidad y el 43% teme volverse demasiado dependiente, según el informe 'La inteligencia artificial desde la perspectiva de las personas con discapacidad' presentado en el Hub de la Fundación Randstad.
Las conclusiones de este estudio realizado entre octubre de 2025 y enero de 2026 se han compartido en un encuentro dirigido a entidades sociales y administraciones públicas, con el objetivo de ofrecer una visión actualizada sobre el impacto de la inteligencia artificial en la vida de las personas con discapacidad.
El evento tuvo comienzo con unas palabras de bienvenida de Silvia Galán, directora de acción social de Fundación Randstad, quien dio paso al director de Randstad Research, Valentín Bote, para presentar los datos más relevantes del informe; y a la directora de proyectos de Fundación Randstad, Beatriz Gálvez y la directora de innovación social de la entidad, María Salsamendi, quieren dieron algunas conclusiones sobre el tema.
En este contexto, Silvia Galán avanzó la importancia de la formación: "Hay que seguir formando, la formación es clave para conseguir un empleo de calidad, para pasar de empleos menos cualificados a más cualificados que ofrezcan mejores oportunidades laborales".
Impacto de la IA en la vida diaria
El análisis muestra que, aunque la inteligencia artificial es ampliamente conocida entre las personas con discapacidad (89,5%), su uso efectivo aún presenta una brecha significativa, ya que solo el 47,6% la utiliza, lo que equivale al 53,2% de quienes la conocen. Aun así, la percepción de utilidad es elevada, pues el 61% considera que la IA facilita sus tareas diarias y el 70% valora positivamente la facilidad de uso de las herramientas disponibles.
En materia de accesibilidad, el estudio refleja avances, pero también retos importantes. En concreto, el 73% de los usuarios valora de forma positiva la adaptación de las interfaces, ya sea en la claridad de la voz, el tamaño de la letra u otros elementos de accesibilidad. Sin embargo, una de cada cinco personas (21%) se ha encontrado con herramientas imposibles de utilizar por falta de adaptación. Así, las principales recomendaciones para mejorar la accesibilidad se centran en reforzar la privacidad (53%); simplificar el uso (45%); generar respuestas más claras y comprensibles (44%); mejorar la compatibilidad con otras herramientas de apoyo (27%); y ampliar las opciones de personalización (26%).
Por su parte, el ámbito laboral presenta una visión igualmente matizada. En este sentido, tres de cada cuatro personas con discapacidad (75%) consideran que la IA mejora la accesibilidad al trabajo y facilita la realización de tareas, y un 67% destaca su potencial para favorecer el teletrabajo. Además, el 56% mantiene una opinión favorable sobre la capacidad de la IA para generar empleo. No obstante, el informe alerta de que el 37% de los usuarios ha experimentado situaciones de exclusión o dificultades provocadas por plataformas basadas en IA, y un 39% teme que esta tecnología pueda aumentar la desigualdad si no se desarrolla de forma inclusiva.
Durante la presentación, Valentín Bote subrayó la relevancia de estos resultados y la necesidad de avanzar hacia un desarrollo tecnológico que tenga en cuenta las necesidades reales de las personas con discapacidad.
En este sentido, manifestó: "Vemos un avance en el grado de utilización de la IA respecto a lo que estábamos midiendo un año atrás. Se está avanzando en cuanto a nivel de intensidad de uso y esto lo percibimos como algo positivo".
En cuanto al ámbito laboral subrayó que: "En general la cuestión no es el perfil o si el empleo es de alta cualificación o no, lo importante es entender que son los individuos que no adoptan la IA en su actividad los que están en riesgo. No se trata de que unas profesiones vayan a desaparecer, la clave está en preguntarse si los profesionales están siendo capaces de ser más productivos utilizando esta tecnología".
Por su parte, Beatriz Gálvez comentaba que "a mayor formación, se presenta un mayor uso de la IA, como pasa en todos los ámbitos". María Salsamendi comentaba "La IA no compensa la falta de accesibilidad: sin diseño inclusivo, la tecnología limita más que ayuda".
Además, añadieron: "Por eso en Fundación Randstad formamos en competencias digitales. Este camino hay que transitarlo, tenemos que ir de la mano con entidades sociales y administración pública para que ninguna persona se quede atrás y que la brecha se vaya reduciendo cada vez más".
El informe La inteligencia artificial desde la perspectiva de las personas con discapacidad ofrece una fotografía actualizada del papel que la inteligencia artificial desempeña en la vida de las personas con discapacidad y de los desafíos que aún deben abordarse para garantizar un uso seguro, accesible y equitativo.